A partir de Junio del 2013, todas las viviendas que se pongan en venta o en alquiler en nuestro país tendrán que contar con un “certificado de eficiencia energética”, una imposición que llega desde Europa y que afectará a millones de propietarios.

La certificación energética es una valoración de cuánta energía consume una vivienda y cuánto co2 emite a la atmósfera, estableciendo varias categorías para cada inmueble (de la “a” a la “g”) en función de su consumo energético y sus emisiones.

Con este certificado energético cada vivienda tendrá una etiqueta similar a las que ya se utilizan en los electrodomésticos y que indica lo eficiente que es la vivienda en cuanto al consumo de energía.